Querer es poder

ando decidimos ponernos a dieta siempre hay un motivo detrás. Buscamos sentirnos bien con nuestro cuerpo, reforzar la autoestima, estar en forma o simplemente llevar una alimentación saludable. Parece que todo son ventajas. Sin embargo, adelgazar tiene otra cara (mucho más amarga) y de la que pocas veces se habla. No solo nos referimos a los sacrificios de seguir un estricto menú, sino a la transformación que sufre el cuerpo una vez hemos perdido peso: aparece la piel flácida. Es frecuente en muchas mujeres tras el embarazo y en la mayoría de personas que adelgazan de forma drástica.